Este es parte del saldo provisional que ha dejado el hallazgo que se realizó en un crematorio de Ciudad Juárez (Chihuahua), la ciudad ubicada en la frontera norte de México, y que ha provocado una conmoción en el país.
Al menos 383 cuerpos amontonados y solo 36 identificados; cientos de familias sumidas en la incertidumbre y dos detenidos que enfrentan una posible pena de 17 años de cárcel.
Este es parte del saldo provisional que ha dejado el hallazgo que se realizó en un crematorio de Ciudad Juárez (Chihuahua), la ciudad ubicada en la frontera norte de México, y que ha provocado una conmoción en el país.

Desde hace dos décadas, encontrar cuerpos sin identificar ha sido habitual en varios estados mexicanos debido a la violencia del narcotráfico, pero este caso muestra otra faceta que apunta no al crimen organizado, sino a actos de negligencia por parte de trabajadores funerarios.
El pasado domingo 29 de junio del 2025 la Fiscalía General de Chihuahua anunció que se habían encontrado 381 cadáveres (la cifra aumentó después) apilados en un crematorio privado y que algunos restos tenían dos o más años ahí tirados, lo que implicaría la entrega de cenizas falsas a cientos de familias.
“Ya estamos comenzando a trabajar en la identificación, había que darle inmediatamente dignidad a los cuerpos porque la escena es dantesca, algo inconcebible, algo que sinceramente conmueve de una manera muy fuerte“, afirmó César Jáuregui, fiscal general de Chihuahua, en una entrevista radiofónica.

También precisó que, cuando realizaron el operativo en el crematorio, se sorprendieron al encontrar cadáveres amontonados en un cuarto, pero luego descubrieron restos humanos en todo el lugar. Algunos cuerpos fueron sometidos a procedimientos funerarios de conservación, pero ya se encontraban en avanzado estado de descomposición. Además, estaban expuestos a ratas y otros animales.
“Megafraude”
El fiscal explicó que hubo dos detenciones: la de un empleado y la del dueño del crematorio, quien se justificó con el argumento de que se les había “retrasado” el trabajo. Ambos están imputados de los delitos “inhumación clandestina” y “manejo indebido de cuerpos” por tratarse de un establecimiento que prestaba servicios funerarios.
De acuerdo a la legislación mexicana, los imputados podrían enfrentar una pena máxima de 17 años de prisión. “Estamos en presencia de un megafraude porque mucha gente recibió sus cenizas (…), estamos investigando de qué eran las cenizas, evidentemente no eran cenizas de sus familiares, eso ya es un hecho (…) es un hecho de una enorme negligencia criminal, de falta total de escrúpulos y respeto sobre restos humanos que se les confiaron”, dijo el fiscal.
