La víctima, Meya Aberg, fue agredida el pasado 1 de septiembre del 2024 cuando regresaba a casa desde su trabajo a tiempo parcial en un McDonald’s. El agresor fue identificado como Yazied Mohamed, un ciudadano eritreo con estatus de refugiado en Suecia.
Un hombre de origen eritreo violó a una adolescente de 16 años de edad en la ciudad sueca de Skelleftea y fue condenado a prisión. Sin embargo, un tribunal determinó que la corta “duración” del acto no justificaba la deportación, reportan medios locales.
La víctima, Meya Aberg, fue agredida el pasado 1 de septiembre del 2024 cuando regresaba a casa desde su trabajo a tiempo parcial en un McDonald’s. El agresor fue identificado como Yazied Mohamed, un ciudadano eritreo con estatus de refugiado en Suecia.

La familia de la menor denunció la violación, pero el acusado, que entonces tenía 18 años de edad, seguía frecuentando los mismos lugares que su víctima. Había sido arrestado inicialmente, pero absuelto por falta de pruebas.
La violación
El asalto tuvo lugar el domingo 1 de septiembre de 2024, cuando Meya perdió el autobús y caminó por un paso subterráneo después de terminar su turno en McDonalds.
Mohamed estaba allí y le quitó el teléfono, la agarró y la siguió hasta el túnel. Allí la violó antes de que lograra liberarse y escapar.
–Quedé completamente devastada –le dice Meya al medio local sueco Norran
Meya y su familia denunciaron el incidente de inmediato a la policía. Tras la violación, Meya estuvo en casa unos días sin ir a la escuela. Pero el primer día que regresó, vio a Yazied Mohamed de pie junto a la mesa de billar de la cafetería de la escuela.

“Tuve un ataque de pánico, salí corriendo y me encerré en el baño”, le cuenta Meya a Norran.
Después de eso, siguió viendo a Mohamed varias veces en la ciudad, en el trabajo y en la escuela. Esto la llevó a decidir simplemente dejar de ir a la escuela.
¿Una violación no muy grave?
Tras una apelación, Mohamed fue finalmente condenado a tres años de prisión por violación y al pago de 240.000 coronas suecas (alrededor de 25.500 dólares) en concepto de daños y perjuicios a Meya.
El fiscal había solicitado la deportación, pero el Tribunal de Apelación señaló que, para decretarla, el delito “debe constituir un hecho particularmente grave”. En su evaluación, la corte consideró que la violación no fue lo suficientemente grave, argumentando, entre otros factores, la breve “duración” del acto.
Meya ha recibido tratamiento para superar el trauma y cuenta con el apoyo de amigos y familiares. Ahora, espera que su historia motive a otras víctimas a denunciar.
