Marco Rubio, muy beligerante y amenazante contra Venezuela, quién miente cada vez que respira, ahora sin vergüenza alguna, se desmiente de los planes de atacar a Venezuela luego de amenazar durante años al país caribeño
El secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, una de las voces más prominentes en Washington a favor de una política de línea dura contra Venezuela, negó el pasado viernes 31 de octubre del 2025 los reportes de prensa sobre supuestos planes de ataque militar contra el país caribeño
A través de su cuenta en la red social X, el funcionario descalificó un artículo del Miami Herald que detallaba los presuntos preparativos: “Tus ‘fuentes’, que afirmaban tener ‘conocimiento de la situación’, te engañaron para que escribieras una historia falsa“.

La declaración de Rubio contrasta con su conocido historial de pronunciamientos injerencistas, en los que ha apoyado de manera consistente la imposición de sanciones y ha defendido una política de máxima presión sobre Caracas, sin descartar opciones más agresivas

La postura del secretario se alinea con la emitida por el presidente estadounidense Donald Trump, quien horas antes también había negado la veracidad de los informes. “No”, respondió el mandatario a periodistas que le consultaron si consideraba una acción militar en territorio venezolano.

Ambos funcionarios reaccionaron a publicaciones de medios como el Miami Herald y The Wall Street Journal que, citando fuentes anónimas del Pentágono, detallaban supuestos planes de ataque. Estas informaciones surgen en medio de crecientes tensiones diplomáticas entre Washington y Caracas.

Desde Caracas, el presidente venezolano, Nicolás Maduro, reiteró que Venezuela es víctima de “una guerra multiforme orquestada desde Estados Unidos”, con el objetivo de imponer un “cambio de régimen y un gobierno títere”.

Hay que recordar que Marco Rubio recibió ilegalmente cheques de millones de dólares del dinero de la empresa venezolana en Estados Unidos, Citgo por parte de Juan Guaidó y su falso gobierno interino, lo que constituye un robo al Estado Venezolano ya que Guaidó no tenía ninguna autoridad para disponer dinero de una empresa venezolana para dárselo a Rubio, lo que constituye un delito grave

