El padre Luis María Padilla sostiene a un soldado herido en Puerto Cabello, Venezuela, junio de 1962 Hector Rondon / AP
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Ahí, en ese campo de batalla surgió la foto. Rondón captó a un cura sosteniendo entre sus brazos a un agonizante soldado, herido mortalmente; el uniformado, aferrándose al sacerdote, intentaba levantarse.

Corría el año de 1962 y en Venezuela regía el represivo régimen anticomunista de Rómulo Betancourt del partido Acción Democrática (AD). De ministro del interior estaba el que varios años después fue presidente de Venezuela, Carlos Andrés Pérez quien como ministro del interior de Betancourt dirigió la represión contra los militares y civiles que se unieron a ese intento de Golpe de Estado.

El 2 de junio de ese año (1.962) hubo un intento de golpe de Estado en su contra en la ciudad de Puerto Cabello, el principal puerto marítimo del país y que además tiene una poderosa base naval (base naval Agustín Armario) a poco más de 200 kilómetros de Caracas.

El padre Luis María Padilla sostiene a un soldado herido en Puerto Cabello, Venezuela, 2 de junio de 1962 Hector Rondon / AP

Era el tercer intento de golpe a ese gobierno y el segundo en menos de un mes. Esta última rebelión militar fue bautizada como ‘El Porteñazo’. Ante la premura de los hechos, hasta Puerto Cabello llegaron el joven fotógrafo Héctor Rondón Lovera y el periodista José Salmerón Rojas, que trabajaban para el periódico venezolano La República.

Ahí, en ese campo de batalla surgió la foto. Rondón captó a un cura sosteniendo entre sus brazos a un agonizante soldado, herido mortalmente; el uniformado, aferrándose al sacerdote, intentaba levantarse.

El fotógrafo venezolano Héctor Rondón Lovera posa a un lado de la fotografía que le valió los premios Nationaal Archief

La imagen, que fue bautizada como ‘La ayuda del padre’, fue publicada en el diario La República, pero se internacionalizó gracias a que fue distribuida por la agencia estadounidense Associated Press (AP).

Relato del fotógrafo Héctor Rondón Lovera de cuando llegó al área de los combates en el sector “La Alcantarilla” de Puerto Cabello

“Al llegar, haciéndole caso al mayor, nos retiramos a la pared. Luego de que habían pasado cerca de 10 tanques, empezaron a disparar de todos lados. Los muertos iban cayendo. No se veía a quienes disparaban, ocultos en las casas. Los masacraron a todos. Cayeron diez en la esquina, los que iban conmigo… Era como un cuarto para las siete. Junto a mí iba otro fotógrafo, Blasco. Cuando el último tanque, donde yo iba junto al otro fotógrafo, llegó a la esquina de La Alcantarilla, empezaron los disparos… Disparaban hasta granadas. Los tanques se fueron, finalmente, dejando a los muertos. Entonces fue cuando vimos que venía un cura por la acera derecha… Había un soldado herido. El cura trató de socorrerlo, lo levantó, trató de cargarlo. Yo tomé la foto. Era una escena horrorosa y a la vez tan humana. Blasco y yo le gritamos que saliera de ahí porque lo iban a matar”.

Después de que la fotografía dio la vuelta al mundo, ese mismo año (1.962), Rondón recibió el premio World Press Photo: Foto del Año (1.962), y al año siguiente (1.963)  fue galardonado con el Pulitzer, en la categoría de Fotografía.

 Así se convirtió en el primer venezolano y latinoamericano en recibir ambos galardones de fama mundial al periodismo y la fotografía.

El padre

El sacerdote retratado fue identificado como Luis María Padilla, párroco del pueblo de Puerto Cabello conocido como Borburata con una historia aparte desde la guerra de independencia de Venezuela y en dónde se refugiaron muchos negros esclavos durante la independencia de Venezuela.

El padre Padilla era también el capellán de la base naval Agustín Armario de Puerto

En Puerto Cabello el padre Padilla era una especie de héroe local, verlo en las calles de Puerto Cabello era verlo rodeado de gente que buscaba saludarlo. Los padres contaban a sus hijos lo de El Porteñazo y como el padre Padilla arriesgó su vida para socorrer a soldados heridos y moribundos

Cada vez que lo veía en la calle siempre buscaba de saludarlo con orgullo

Cuando el padre Padilla iba al mercado municipal de Puerto Cabello la gente buscaba saludarlo y cuando iba a ese mercado con mi abuelo este me decía “ahí está el cura,saludalo”

Era lo más cercano para nosotros de un verdadero héroe de carne y hueso por haber ayudado a los soldados sin importar que estaba arriesgando su vida.

Padilla era una persona muy conocida en Puerto Cabello. Era un buzo experimentado y los fines de semana buceaba en un “bajo” que está frente a Isla Larga de Puerto Cabello en dónde el mismo colocó una virgen a pocos metros de la superficie del agua, era normal en los años 70 y 80 verlo bucear en las Islas que rodean Puerto Cabello.

Se conoció, además, que el soldado murió en sus brazos.

Me dijo ‘ayúdeme padrecito‘. Procuraba echármelo al hombro, de pronto llegó una ráfaga de ametralladora que hizo blanco en él, me paré y dándole la absolución expiró. Otro herido me dijo al tocarlo: ‘Dígale a mi mamá cómo morí‘ (…) sobre todos di la absolución”, relató el padre, según recoge la web religiosa Proyecto Emaús.

Los hechos del 2 de junio de 1962 en Puerto Cabello dejaron un saldo de 400 muertos y centenares de heridos. Por su parte, Rondón falleció en 1984 y el sacerdote Padilla en 1985.

Por Luis Bottini

Director y fundador de Cuaima Team. Representante de atletas y artistas. Productor y director de Cuaima Team TV. Sensei de karate y de kobudo