El Tribunal del distrito de Oslo ha determinado que Hoiby —hijastro del príncipe heredero Haakon de Noruega— quede en prisión preventiva durante 4 semanas por riesgo de reincidencia
Las autoridades noruegas encarcelaron ayer lunes 2 de enero del 2026 a Marius Borg Hoiby, de 29 años de edad, detenido la noche del pasado domingo 1 de febrero del 2026, tras ser acusado de nuevas amenazas con cuchillo y de vulnerar una orden de alejamiento contra una mujer residente en el acomodado barrio de Frogner, en Oslo, indica el medio noruego NRK.
El Tribunal del distrito de Oslo ha determinado que Hoiby —hijastro del príncipe heredero Haakon de Noruega— quede en prisión preventiva durante 4 semanas por riesgo de reincidencia, en una vista sin presencia del acusado ni de las partes.

Los nuevos hechos que se le imputan habrían tenido lugar el pasado fin de semana (1 de febrero del 2026) e incluyen agresión, amenazas con arma blanca y quebrantamiento del veto de visitas, que le prohíbe todo contacto con la llamada “mujer de Frogner“, ya identificada como víctima en otros procedimientos. Hoiby ya había admitido anteriormente otros incumplimientos de dicha orden de alejamiento.
Violaciones, amenazas de muerte y drogas
El ingreso en prisión llega en vísperas de un juicio de alto perfil que inicia hoy 3 de febrero del 2026, en el que Hoiby deberá responder por 38 presuntos delitos, entre ellos cuatro violaciones, violencia en relaciones cercanas, amenazas de muerte, maltrato, daños, alteración del orden público, grabaciones sexuales ilícitas y transporte de drogas. Parte de estos cargos se basan en un incidente del 2020, cuando el acusado admitió haber transportado 3,5 kilos de marihuana, así como en episodios de violencia y vandalismo vinculados a consumo de alcohol y cocaína desde el verano del 2024.

Hoiby niega los cargos más graves, incluidos los de violación y varias de las acusaciones de violencia sexual, aunque ha reconocido algunos hechos de agresión y daños materiales. El macroproceso supone un reto importante para la monarquía noruega, dado el vínculo familiar del acusado con la princesa heredera Mette‑Marit, aunque él no posee título nobiliario ni derechos sucesorios.
El caso se produce además en un momento delicado para la Casa Real, después de la publicación de centenares de correos electrónicos que documentan la estrecha relación mantenida durante años entre Mette‑Marit y el fallecido delincuente sexual, Jeffrey Epstein
