Sandoval Mendoza pasó casi dos décadas intentando eludir la pena máxima, hasta que la última instancia fue denegada por la Corte Suprema de EE.UU.
Moisés Sandoval Mendoza, hispano de 41 años de edad, fue ejecutado el pasado miércoles 23 de abril del 2025 por inyección letal en Huntsville (Texas, EE.UU.), por haber secuestrado, estrangulado y agredido sexualmente a una mujer llamada Rachelle O’Neil Tolleson, cuyo cadáver luego quemó, informaron medios locales.
Los hechos se remontan al año 2004. Cuando, el hombre estranguló a la víctima, de 20 años de edad, la llevó a un campo descubierto, donde la agredió sexualmente, y luego volvió a estrangularla y “le hizo un agujero en la garganta” con un cuchillo para acabar con su vida.

En un primer momento, abandonó el cuerpo inerte en un campo, pero, tras ser interrogado por la Policía, decidió moverlo a un lugar más lejano, dejándolo en el lecho de un arroyo, tras lo cual lo prendió fuego, apilando vegetación para tratar de ocultar los restos humanos que, no obstante, fueron descubiertos pocos días más tarde.
Sandoval Mendoza pasó casi dos décadas intentando eludir la pena máxima, hasta que la última instancia fue denegada por la Corte Suprema de EE.UU. horas antes de su ejecución, en la que estuvieron presentes su esposa, una hermana y dos amigos. “Lamento haberle robado la vida a Rachelle. Sé que nada de lo que pueda decir o hacer podría compensarlo”, declaró antes de recibir la solución letal.
Sandoval Mendoza confesó haber matado a Tolleson después de su arresto, según registros judiciales. En su relato a los investigadores, Tolleson voluntariamente dejó a su hija sola para reunirse con él afuera de su casa en su camioneta, donde la estranguló antes de llevarla a un campo descubierto. Dijo que tuvieron relaciones sexuales antes de volver a estrangularla y luego “le hizo un agujero en la garganta” con un cuchillo para “asegurar que esté muerta”.
Sandoval Mendoza inicialmente dejó su cuerpo en un campo. Después de su primer interrogatorio con la policía, trasladó el cuerpo de la víctima a un lugar más remoto (el lecho de un arroyo a unos 5 kilómetros al este de la ciudad, cerca de la línea divisoria entre los condados de Collin y Hunt) y le prendió fuego. Apiló vegetación sobre Tolleson en un intento por ocultar su cuerpo, según registros judiciales.
Se organizaron grupos de búsqueda para dar con el paradero de Tolleson, pero no tuvieron éxito. Días después, un hombre que recorría el arroyo descubrió su cuerpo quemado, informó el medio The Dallas Morning News en ese momento. Posteriormente, el cuerpo fue identificado como el de Tolleson mediante el uso de registros dentales.

Sandoval Mendoza pasó casi 20 años en el corredor de la muerte, unos nueve años más que el promedio de 11 años que registra el Departamento de Justicia Penal de Texas.
Un último intento por evitar su ejecución fue denegado el miércoles por la mañana por la Corte Suprema de Estados Unidos.
Sandoval Mendoza, atado a una camilla y cubierto con una sábana blanca, contaba con un consejero espiritual, el reverendo Karsten Wedgewood, de Inglaterra, en la cámara de la muerte.
Otros testigos registrados para Sandoval Mendoza eran su esposa, una hermana y dos amigos.
Por parte de Tolleson, estaban sus padres, dos hermanos, un primo y un tío.
“Lo pusieron a dormir. No sintió dolor”, dijo Pam O’Neil, la madre de Tolleson, a los periodistas después de la ejecución. “Ojalá pudiera decir lo mismo de la muerte de mi hija”.