Los claros gestos faciales, tocarse mucho la nariz , mover la lengua dentro de su boca y estar muy acelerado daban a entender que estaba bajo los influjos de alguna sustancia psicotrópica que lo tenía alterado
El inefable Secretario de Estado de Estados Unidos, el cubano-estadounidense Marco Rubio, en días pasados dió una rueda de prensa con un comportamiento “alterado” y poco común en él
Rubio siempre ha querido dar una imagen de “político de mano dura, beligerante y amenazante” queriendo siempre imponer su punto de vista y dando declaraciones tan disparatadas y francamente ignorantes como aquella vez ante la aseveración de una periodista sobre que la ONU decía que Venezuela no produce drogas Rubio rápido y de manera altanera no la dejó terminar la frase y respondió “a mí no me importa lo que diga la ONU”

Marco Rubio
CUÑADO NARCOTRAFICANTE
Orlando Cicilia fue un prolífico narcotraficante cubano en los años 80 en Miami, Florida, en dónde inundó las calles de Miami con mucha cocaína en la época de los llamados “cocaine cowboys“
Cicilia, casado con Bárbara, hermana mayor de Marco Rubio, ocultaba los muchos kilos de cocaína en el cuarto del adolescente Marco Rubio en la casa familiar en West Kendall, cerca de Miami, en el estado de la Florida, Estados Unidos.

En 1989 el cuñado de Mr. Rubio fue arrestado en lo que se denominó la “Operación Cobra”, sentenciado a 35 años de cárcel acusado de conspirar para distribuir cocaína y marihuana, incluido su membresía a una banda que entre otras fechorías, asesinó o en su lugar corrompió, a miembros de la policía de Miami.
Coincidiendo con el ascenso político de su cuñado Marco, Cicilia salió de prisión en el 2000, y aunque no hay pruebas públicas de que una cosa está vinculada a lo otro, algunos medios de la época naturalmente establecieron dicha asociación.

A lo anterior se sumó otro escándalo posterior, cuando Rubio, en su calidad de jefe de la mayoría de la Cámara de Representantes de Florida, presionó a favor de conceder al cuñado una licencia para negocios de bienes raíces.
En esta sórdida historia, que adquirió cierta y lógica notoriedad cuando Mr. Rubio quiso ser presidente del país en el 2016, trascendió en medios locales de Miami que es muy probable que en el momento del zafarrancho, cuando cayó preso Cicilia, el ahora secretario de estado estuviera al tanto del delito que se cometía.

En efecto, el centro de comando de las operaciones de Cicilia estaba establecido en la mismísima casa del matrimonio de Bárbara y Cicilia, ubicada para entonces en la barriada de West Kendall, al suroeste de la ciudad de Miami. En ese inmueble el joven Rubio vivió un tiempo y después concurría asiduamente al lugar, donde había por cierto un almacén, literalmente, de empaques de drogas, efectivo y otros insumos empleados para la comisión del mencionado delito.
Ahora cómo secretario de Estado se presenta cómo un implacable “cazador” del narcotráfico, siendo el principal motor de colocar una flotilla de la armada estadounidense para supuestamente cazar a narcotraficante y a pesar de tener más de 15 mil hombres en esa flotilla estadounidense con portaviones, destructor, helicopteros y submarino nuclear incluído frente a las costas venezolanas no han atrapado ni un gramo de drogas pero si han destruido varias lanchas de pescadores con más de 100 muertos y nunca han demostrado que esas lanchas transportaban drogas

LO MÁS TRISTE DE TODO ESTO ES VER A UN “CAZADOR DE NARCOTRAFICANTES” DANDO UNA CONFERENCIA DE PRENSA “HACIÉNDOSE EL GRACIOSO” Y BAJO LOS INFLUJOS DE LA SUSTANCIA QUE DICE PERSEGUIR

