A su juicio, el extremismo ha llevado a ciertos sectores “arrodillados” a “ofrecer nuestro país, ofrecer nuestras riquezas” y a “comprometer nuestra independencia y nuestra soberanía nacional“.
La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, afirmó ayer miércoles 7 de enero del 2026 que no se puede permitir un parlamento al servicio de poderes extranjeros y advirtió sobre el impacto de lo que calificó como “expresiones sociales y políticas extremistas y fascistas” en el país. Estas tendencias, según la mandataria, “han derivado en situaciones muy peligrosas para la vida de Venezuela“.
Rodríguez subrayó la necesidad de promover “programas de paz y de convivencia nacional” dirigidos “desde los más pequeños hasta los más grandes”, con el fin de enfrentar los efectos de la polarización. A su juicio, el extremismo ha llevado a ciertos sectores “arrodillados” a “ofrecer nuestro país, ofrecer nuestras riquezas” y a “comprometer nuestra independencia y nuestra soberanía nacional“.

La dirigente llamó a la bancada nacional, “incluido el sector opositor“, a avanzar “unidos hacia una sola dirección“, orientada a “sanar lo que han sido las consecuencias del extremismo y del fascismo en el país […] y sanar la herida que dejó el ataque del 3 de enero (2026)”.
