El árbitro somalí Omar Artan fue recibido como un héroe a su regreso a Mogadiscio el pasado martes 9 de junio del 2026, después de que EE.UU. le denegara la entrada al país, donde estaba previsto que ejerciera como colegiado en partidos de la Copa Mundial de fútbol.
Su caso ha generado protestas en Somalia y cuestionamientos sobre los criterios de visado aplicados al campeonato.
