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Ricardo Cruciani, un reconocido neurólogo argentino que hacia carrera profesional en Estados Unidos y que recientemente fué declarado culpable de abusar sexualmente de sus pacientes, se suicidó en una cárcel de Nueva York, donde estaba recluido a la espera de su condena, informa AP.

Crucianti, de 68 años, fue encontrado inconsciente este lunes 15 de agosto del 2022 en el área de duchas del centro penitenciario Eric M. Taylor. Había sido encarcelado tras ser declarado culpable de delitos cometidos a lo largo de años. Su abogado, Frederick Sosinsky, confirmó la noticia, pero no dio detalles sobre las circunstancias de la muerte.

Habría sido hallado en la zona de duchas comunes y aparentemente no fué asesinado, sino que se suicidó subiendo en una silla y ahorcándose con una prenda de ropa, según lo publicado por el Daily News.

Un equipo médico de emergencias acudió a la prisión e intentó sin éxito reanimar a Cruciani, tras lo cual se abrió una investigación para determinar lo ocurrido. Sosinsky pidió una investigación “objetiva” y denunció que el personal de la cárcel no cumplió con la orden judicial de poner a su cliente bajo custodia protectora y vigilancia suicida.

Fallas en la cárcel

Desde el sindicato de agentes penitenciarios respaldaron la idea de que hubo una “falla de gestión” en el centro penitenciario, al no monitorear debidamente a un recluso de alto perfil que ingresaba a prisión por primera vez.

Cruciani se enfrentó a un juicio en julio del 2022 en el que testificarón varias de sus víctimas, y fué hallado culpable 12 cargos de abusos sexuales, violacióncomportamiento depredador contra seis pacientes, a las que además había prescrito altas dosis de opioides para el dolor que les provocaron adicciones posteriores.

La sentencia por estos delitos debía dictarse en septiembre del 2022 y contemplaba la posibilidad de cadena perpetua. Además, para enero de 2023 estaba previsto el inicio de otro juicio contra el neurólogo, por cargos similares contra otras pacientes.

Según se señaló en el juicio, el médico nacido y formado en Argentina manipuló y abusó de seis mujeres con enfermedades complejas que les provocaban mucho dolor y que habían buscado tratamiento con él debido a su reputación en el ámbito de la neurología, que practicaba en el prestigioso hospital Mount Sinai de la ciudad de Nueva York.

El médico también enfrentaba cargos a nivel federal por supuesto abuso de pacientes mientras trabajaba para otros prestigiosos hospitales de los estados de NY, Pensilvania y Nueva Jersey.

Desde 2021, 28 presos murieron en la prisión de Rikers Island y el de Cruciani será el número 12 durante este 2022

Relatos del horror contra el neurólogo argentino

El hombre era ampliamente respetado por sus credenciales: médico neurólogojefe del Departamento de Neurología de la Universidad de Dexter, miembro del servicio de cuidados paliativos de dos hospitales importantes de Estados Unidos y uno de los pocos en esa especialidad que se enfocaba en cuidar y proteger a los enfermos del dolor.

Según la acusación en Nueva York, Cruciani estaba a cargo de la división de cuidados paliativos del mundialmente famoso hospital Monte Sinaí, donde era responsable de administrar tratamiento a pacientes con dolor crónico y debilitante causado por trastornos neurológicos y allí abusó de sus víctimas.

El médico argentino ya había sido denunciado en Filadelfia por acusaciones similares y en noviembre del año 2021 había logrado un arreglo judicial: reconoció los abusos, fué inscripto en un registro de abusadores y le quitaron la matrícula médica. A cambio quedó en libertad condicional.

El caso despertó una fuerte indignación entre las víctimas porque fue interpretado como un arreglo “para gente rica”. Pero otras seis víctimas, esta vez en el hospital de Nueva York, presentaron el caso en Manhattan y se dio inicio a una nueva investigación  que llevó al arresto de Cruciani.

La acusación señala que las pacientes, de entre 31 a 55 años, describieron sus maniobras “perversas”, que incluían manoseos y besos y sexo oral forzado. Otra mujer relató que el médico se masturbó en frente de ella, cuando sus avances fueron rechazados.

Cruciani, que además del Monte Sinaí neoyorquino también trabajaba en el Capital Health medical center de Nueva Jersey, era -hasta perder su matrícula- uno de los pocos expertos en cuidados paliativos en enfermedades nerviosas poco comunes y, según las víctimas, se aprovechaba de esa condición.

Una de sus pacientes, Hillary Tullin, contó a la agencia AP cómo quedó atrapada en las redes del médico. “No tenía ningún otro lugar donde ir, y él lo sabía”, dijo.

Tullin contó que visitó a Cruciani por varios años antes de que comenzaran los abusos, en 2005. Durante una consulta, él la besó forzadamente y ella no volvió a verlo por un tiempo. Hasta que sus dolores se convirtieron en insoportables. Según el relato de Tullin, él la atendió a cambio de sexo oral.

“No hubo nada consentido”, señaló. “Cuando estás encerrada en un consultorio con alguien por tres horas y sabés que esa persona tiene tu salud en sus manos, tomás una decisión. Y mi decisión fue que quería caminar otra vez, usar mis manos y mis piernas otra vez”.

Otra paciente, que no quiso dar su nombre, contó a AP que fue obligada a practicarle sexo oral y permitirle que le colocara los dedos en su vagina. Cuando quiso evitar los abusos, fue con una amiga al consultorio y él la “castigó”, quitándole los medicamentos que alivian el dolor.

Autor

Por Redacción CuaimaTeam

Redacción de CuaimaTeam

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