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Al ser un humano el que estaba en apuros, los rescatistas sí atendieron esta vez la llamada y, ante la presión de los jóvenes, no solo salvaron a la joven, sino también a la gata, que acogió temporalmente una de las vecinas de la zona

Una joven residente de la ciudad rusa de Schólkovo, a las afueras de Moscú, se armó el pasado viernes 1 de marzo del 2024 de valentía ante la indiferencia de los demás vecinos de la zona y acudió en auxilio de una gata de bellos tonos anaranjados que, según le contaron en el vecindario, llevaba ya tres días en un árbol sin poder bajar.

Conmovida por la desgarradora situación del animal, que había pasado todo este tiempo sin comida ni agua y a temperaturas bajo cero, Kristina resolvió salvar a la felina que pedía ayuda a maullidos mientras se movía nerviosa sobre una rama. La mayoría de los transeúntes pasaba sin detenerse, pero Kristina logró que otras dos jóvenes y dos alumnos de un colegio local le ayudaran.

Alexandra y la gata

En un primer momento, llamaron a los servicios de emergencia, pero los rescatistas se mostraron insolentes y se negaron a acudir, afirmando que “los gatos bajan por su propia cuenta y ellos no se dedican a eso”, contó la joven a MSK1.RU.

Como tampoco podían permitirse gastarse 50 dólares en los servicios privados, una de las jóvenes, Alexandra, acabó tomando las riendas de la situación, trepó por el árbol, pero quedó atrapada en lo alto junto a la gata

Al ser un humano el que estaba en apuros, los rescatistas sí atendieron esta vez la llamada y, ante la presión de los jóvenes, no solo salvaron a Alexandra, sino también a la gata, que acogió temporalmente una de las vecinas de la zona. “Sigue siendo un hecho que la gata no bajó y nadie la ayudó hasta que la valiente joven Alexandra no trepó al árbol”, resumió Kristina.

“La gente primero no hacía caso. Una residente local nos contó que la gata llevaba tres días en el árbol, pero no ayudó de ninguna manera. Un hombre pasó sin detenerse y se limitó a sonreír. Después se puso a grabar el video desde el balcón, pero no ayudaba”, contó Kristina, agregando que los rescatistas comenzaron a regañarles cuando llegaron al lugar, porque “la vida humana es más importante que la del animal“.

Por Redacción Cuaima Team

Redacción CuaimaTeam

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