La conservadora Corte Suprema de Estados Unidos asestó un golpe significativo a la agenda de inmigración del presidente Donald Trump ayer martes 30 de junio del 2026, dictaminando que su Gobierno no podía usar un decreto para poner fin a la ciudadanía por derecho de nacimiento para cientos de miles de bebés que nacen cada año en territorio estadounidense.
Aunque no fue inesperado, la decisión supone un gran revés para un presidente que se postuló para un segundo mandato en la Casa Blanca en parte para terminar con el “turismo de nacimiento” y cuya administración ha sido definida por un impulso para reprimir la inmigración ilegal y legal.

Corte Suprema de Justicia de Estados Unidos y Donald Trump
La decisión 6-3 fue posiblemente la más esperada de un período de la Corte Suprema marcado por los partidarios de Trump, en el que el presidente ha sufrido una serie de pérdidas de alto perfil, incluyendo en los aranceles y la independencia en la Reserva Federal, pero también una serie de victorias notables.