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El hombre, identificado como Will Fransen, salió el pasado martes 2 de enero del 2024 a pescar en solitario en su bote, el ‘Betty G’, con la intención de regresar al día siguiente.

Un pescador fue rescatado frente a las costas de la isla norte de Nueva Zelanda después de pasar 23 horas y media en el marinformó la policía de Whangamatā ayer jueves 4 de enero del 2024 a través de un comunicado oficial, donde se calificó el suceso como un “autentico milagro”.

El hombre, identificado como Will Fransen, salió el pasado martes 2 de enero del 2024 a pescar en solitario en su bote, el ‘Betty G’, con la intención de regresar al día siguiente. En un descuido, se cayó por la borda cuando intentaba devolver al agua un pez aguja que había pescado a unos 55 kilómetros de la isla norte.

Will Fransen

Incapaz de regresar a su embarcación, que se alejaba por el oleaje, Fransen intentó nadar hasta tierra firme, pero las corrientes marinas lo arrastraron a altamar, donde pasó la noche flotando en pleno océano. Tras su naufragio, un tiburón se acercó a “olfatearlo” por un tiempo, pero finalmente se alejó.

En la tarde del miércoles 3 de enero del 2024, un trío de pescadores que se encontraba a unos 600 metros detectó un “inusual” destello en el agua, por lo que se acercaron a investigar y se encontraron con Fransen, que intentaba “desesperadamente” llamar su atención utilizando el reflejo del sol en su reloj de pulsera.

“Fue una especie de serie de eventos afortunados cuando empiezas a retroceder y reconstruir el día”, dijo James McDonnell a Newshub.

“Vimos un brillo probablemente a 600 metros de distancia del barco en ese momento, y sentimos curiosidad por saber qué podría haber sido”, dijo McDonnell a Newshub. 

“Nos abrimos camino y, a medida que nos acercábamos, creo que fue Max quien dijo: ‘Creo que es una persona’… Y en realidad fui yo quien dijo: ‘Seguramente no'”. 

Una vez que Fransen subió al barco, McDonnell y su compañero Max White entraron en acción. 

De regreso a tierra, Fransen fue trasladado a un hospital para ser tratado por hipotermia y agotamiento. Las autoridades añadieron que aún se desconoce el paradero del barco, de 12 metros de eslora, por lo que se emitieron avisos de navegación para informar sobre cualquier avistamiento de embarcaciones a la deriva.

James McDonnell y Max White

Whangamatā, Nueva Zelanda

Por Redacción Cuaima Team

Redacción CuaimaTeam

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